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jueves, 1 de julio de 2010

Carta al MJS- (ex) Patagonia Norte!

Queridos jóvenes, animadores, compañeros, amigos:
Les escribimos desde Bahía después de tanto tiempo sin charlar para compartir con ustedes esto que vamos sintiendo al andar nuevos caminos como familia salesiana.
Como ya sabrán, y sino es buen momento para contarles, los Salesianos han reestructurado su organización en nuestro país, conformando dos grandes inspectorías: Argentina Sur (ARS, la nuestra) y Argentina Norte (ARN).
Por supuesto que esto es un gran cambio, y como todo cambio conlleva una crisis, y un duelo, y algo que muere para que algo nazca. No vamos a negar que nos pone tristes dejar de ser la inspectoría de la Patagonia Norte, con tantos recueros lindos de lugares y encuentros, gente y amigos. Pero también estamos muy contentos porque ahora somos más y podemos compartir con otros nuestras riquezas, y ayudarnos a caminar juntos cuando el camino se pone más complicado.
No es una separación, sino una común unión de chicos y chicas que unidos por la misma espiritualidad deciden seguir los ideales de Don Bosco y Maín.
Las Hermanas (HMA) no han modificado su estructura, su inspectoría sigue siendo la misma. Pero esto no significa que nos separamos, sino que seguiremos trabajando juntos en cada casa donde haya jóvenes. Por ahora iremos haciendo caminos juntos, con la incertidumbre de lo desconocido, y con la certeza de que papá Dios acompaña nuestros pasos. Y de a poco, iremos
dando forma a esta nueva familia.
Y como todo, siempre se empieza por casa, por eso pongamos todas las fuerzas en revivir a nuestros grupos, y a nuestro MJS allí donde estamos, en nuestras comunidades. Y poco a poco iremos pensando en encontrarnos como zonas y después como inspectorías, pero de a poco, paso a paso, aprendiendo a caminar.
Un GRACIAS grande por todo lo lindo compartido, y por supuesto que pueden contar con nosotros para lo que necesiten.
Un abrazo fuerte en Jesús!!!!!
Fede, Cani, Juli, Sabri, Pao y Willy
(El Equipo)

Pd. Quedamos a disposición durante lo que queda del año en mjspatagonia@gmail.com, para aquellos que quieran seguir compartiendo sus vidas con nosotros, los que necesiten algo en lo que podamos ayudar, los que tengan preguntas sobre el proceso que se va dando, y para lo que necesiten!

sábado, 5 de septiembre de 2009

Noticias de Familia: Nos escriben Horacio, Carolina y Pilar

Hola! Horacio Fernández nos escribió, y queríamos compartirlo con todos ustedes!
Esto es lo que nos cuenta:
Que tal, como estan
todos!!!!
Les escribo desde Lima, aqui estamos comenzando nuestra mision con Pilar y Carolina en el dia de hoy.
Luego de la intensa joranda del envio en la celebracion de Chimpay, llenos del Espíritu nos han enviado hasta aquí. El P. Esteban, el P. Pedro, amigos, familia, nos acompañaron de cerquita desde hace un tiempo.
Ojala nos coantactemos seguidos para poder contarles de la mision en Puerto Esperanza.
Saludos a todo el equipo.
Horacio, Caro y Pili.
Los acompañamos con nuestra oración, y desde este espacio con nuestros comentarios y compañía.
Abrazo a todos!
el Equipo

martes, 4 de agosto de 2009

COMO SIGNO DEL AMOR DE DIOS ENTRE LOS JÓVENES


En este tiempo de cortos plazos, de pocos sentidos, de búsqueda de sensaciones fuertes que nos recuerden que estamos vivos, él va en búsqueda de los pibes de Constitución, con una nariz de payaso en el bolsillo, y hace votos para toda la vida… Y está tan emocionado que es como si le gritara al mundo: ¡esto es vida!

Adrián Baraibar es un tipo que no llega a los 40 años y está a punto de hacer sus votos como “salesiano para siempre”. Está terminando la teología, ya es profe de biología y licenciado en educación, pero aún así está haciendo una maestría sobre los pibes de la calle.

Con y por los pibes trabaja los fines de semana en Constitución, hacen teatro, oratorio y actividades recreativas. Va con un grupo de voluntarios que logró reunir: suele hacer esas cosas tan típicamente salesianas: convocar gente y entusiasmarla para trabajar (¡pero trabajar, trabajar!) en cosas buenas por otros… y que la gente quede feliz y contenta, agradecida y queriéndolo más que antes.

Mucha vida ha habido antes de ahora, fueron muchas las manos y las personas que Dios le envió para que llegara hasta aquí: nació en Avellaneda cerca de Buenos Aires, cuando terminó el profesorado en biología, con veintitantos años se fue al sur, porque quería estar en la Patagonia, y recién ahí, ya siendo profesional y con trabajo conoció a los salesianos.

Estaba trabajando en el Colegio P. Juan Muzio de Trelew y empezó a interesarse cada vez más por la obra salesiana, las actividades de los chicos y se fue sintiendo llamado.

Para todo esto él ya tenía novia, tenía casa, profesión y trabajo… y cuando cualquiera diría que “tenía la vida hecha”, dejó esas pequeñas seguridades para empezar a transitar otras muchas incertidumbres como prenovicio, novicio, pos… y bueno, conocemos los pasos.

Su vida no es más fácil que la de cualquiera: es la de un hombre que con la misma humanidad que todos ha ido optando por situaciones de más vida, para sí mismo y para otros. Ha ido buscando verdades cada vez más verdaderas, emociones más intensas y puras, amistades más profundas, sentidos más últimos, vidas más vividas.


Su vida no es una construcción filosófica ni una decisión moral que después aplicó, no es así cómo se vive en estos tiempos: esta historia la hizo de a poquito: programando retiros, ensayando obras, acompañando un campamento, escuchando pesares, participando en reuniones y sumando gerundios y subjuntivos forjó su identidad.

Este es un caminar sin hacerse el distraído ni dejarse atontar por esas cosas que nos atontan. Este es un caminar en que un paso sigue al otro, día por día, evaluando los senderos a medida que se bifurcan.

Es un hombre que se ha vinculado y se ha enriquecido y ha enriquecido a los otros por esos vínculos creados. Es un hombre que quiere para otros lo que ya tuvo él y que lo han traído hasta aquí. Es un hombre de su tiempo, que escuchó la necesidad de la gente y el llamado de Dios (uno con cada oído, como decía Angelelli).

Se ha llenado el corazón de rostros y de nombres, de alegrías y confesiones porque antes supo llenar su tiempo de trabajo, de oratorios, de misiones, de encuentros verdaderos y oraciones profundas.

Adrián es un tipo tan vivo que contagia, tan sensible que vibra, y sensibiliza, habla tan de corazón que se hace transparente, y se sabe y se siente lo que él…

En él se descubre que esto de hacerse a uno mismo es cosa de todos los días, de momento a momento: tiene que ver con tomar decisiones sobre cómo uno quiere vivir: de cuánto va a dejar al otro entrar en el propio corazón, cuánto va a escuchar, cuánto va a intervenir, cuánto va a hacerse cargo, cuánto va a darse… Y también uno tiene que decidir cuánto va a dejar que Dios nos inunde y nos desinstale de lo que supimos conseguir, en qué medida mi vida será una vida, en que Dios se manifiesta.

En este tiempo de cortos plazos, de pocos sentidos, de búsqueda de sensaciones fuertes que nos recuerden que estamos vivos, él va en búsqueda de los pibes de Constitución, con una nariz de payaso en el bolsillo, y hace votos para toda la vida… Y está tan emocionado que es como si le gritara al mundo: ¡esto es vida!

[texto publicado en http://www.dbp.org.ar]

sábado, 18 de julio de 2009

Nos escribe Ángel, inspector de nuestra nueva Inspectoría de ARS

A los jóvenes Animadores de los Oratorios y Centros Juveniles, Catequistas, Jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano, Jóvenes animadores de los Exploradores, Jóvenes del Voluntariado, y Jóvenes animadores del Movimiento “Mallinista”.

Queridos amigos y amigas: aunque a varios miles de kilómetros de distancia –de momento-, y dado que conocéis la noticia de que el Rector Mayor con su Consejo ha pensado que podremos estar juntos en los próximos años compartiendo ilusión juvenil y salesiana, y haciendo vivo a Don Bosco hoy, casi 200 años después de su nacimiento, he pensado que sería bonito haceros llegar mi saludo.
Me encuentro en Galicia, en la provincia de Orense, terminado el curso escolar en esta preciosa obra salesiana que cuenta con un amplio colegio, una escuela de formación profesional, una parroquia, un centro juvenil y unos hogares de acogida de personas inmigrantes sin recursos, y tengo ya en el corazón y en la mente que mis próximos pasos no estarán aquí sino entre vosotros.
He querido saludaros a todos, vosotros y vosotras, como animadores de otros jóvenes porque sé que, aunque todavía no nos conocemos, será mucho lo que compartamos en un futuro próximo.
Si con ilusión me encontraba en esta bonita obra salesiana, con toda la ilusión voy a vuestro encuentro.
Si con los jóvenes españoles de esta ciudad de Orense he disfrutado mucho en estos tres años que he estado aquí, sintiéndome en verdad salesiano y amigo de ellos, tengo la certeza de que lo será más todavía entre vosotros (ustedes).
Si aquí estamos trabajando con ilusión en favor de los jóvenes, sé que con vosotros y vosotras, en la tierra soñada y amada de manera muy especial por Don Bosco, nos espera un futuro lleno de esperanza y de realidades.
Estaremos juntos, si nuestro buen Dios lo permite, celebrando el bicentenario del nacimiento de Don Bosco. ¿No os parece que tenemos por delante unos años y unos acontecimientos únicos?
Como en unos meses podremos ir saludándonos, poco a poco (pues vuestra querida Argentina, mi ya querida Argentina, que lo será mucho más todavía- , es muy extensa), me resta ahora, tan sólo, daros la gracias por la acogida que sé que ya me brindáis. Estoy seguro de ello porque todo corazón juvenil es generoso y sin prejuicios.
Un cariñoso saludo a todos y cada uno, y mis mejores deseos, ya en este momento y para el día a día que vamos a compartir.
Con todo afecto,

Ángel Fernández Artime

[carta publicada en http://www.dbp.org.ar]

Escribe Manolo después de ser nombrado Inspector de ARN

Cipolleti, Domingo 12 de julio de 2009
Yo no soy profeta ni hijo de profeta,
yo soy un simple pastor y cuidador de higueras.
Pero el Señor me tomó de detrás del rebaño y me envió…
Amós 7, 14-15


Queridos Hermanos de la Inspectoría San Francisco Javier Patagonia NORTE

¡Hola a todos!

De corazón quiero hacerles llegar estas líneas para compartirles, desde adentro, cómo ando por estas horas. El sábado fue un día movidito con esto del nombramiento, al final de la tarde fui a celebrar la Eucaristía en la Parroquia de Cipolletti habiendo leído muy por arriba sólo el evangelio de este Domingo. Cuando me siento y escucho la primera lectura caí en la cuenta de que me sentía como Amós: no porque sea profeta, sino porque me encuentro tomado por el Señor “de detrás del rebaño” para enviarme a algo totalmente nuevo… ¡Sorpresas del Tata que realmente actualiza la Palabra que celebramos!

Muchos -por no decir todos- se habrán sorprendido de mi nombramiento. Les aseguro que el primero de todos ellos he sido yo. Cuando me llamó Don Pascual no pensé encontrarme con esta propuesta. Luego de charlarlo mucho con él -y de rezarlo mucho- descubrí que no habían razones de fondo para decir que no. Pero no quiero mentirles y decirles que está todo bien... Soy consciente de que se vienen años intensos y difíciles, aunque es todo un desafío poder dar una mano en este tiempo tan importante de refundación carismática. Por eso mismo me encuentro como tironeado, descubro una sana tensión que hace que tenga una rica mezcla de sentimientos. Son como dos fuerzas que tiran de un lado y del otro:

    Por un lado, soy consciente de mis numerosos límites personales que muchos de ustedes ya conocen y bancan fraternalmente...

    Por el otro, confío en que quien empezó esta obra la llevará a su término: "Dios te da dones para aquello que te pide..." me remarcaba el Rector Mayor. Además, tengo la certeza de que hoy en día el servicio de animación inspectorial no puede ser unipersonal, sino que requiere un fuerte trabajo en equipo y comunión. Eso me hace confiar mucho más.

    Por un lado no sé casi nada de mi nueva Inspectoría, aunque lo poco que conozco (en salesianos y jóvenes) es muy rico...

    Por el otro, siento que este desconocimiento me ayudará a ver con ojos renovados, con ojos de Reino a esta nueva familia a la que Dios me invita a sumarme.

    Por un lado siento una gran nostalgia por dejar mi inspectoría (¡la Patagonia!). Tantos hermanos y jóvenes queridísimos, tantas experiencias compartidas, tanto trabajo con laicos generosos, ¡tanta vida que agradezco profundamente!...

    Por el otro estoy contento por la posibilidad que me abre Dios continuar tejiendo una hermosa trama de enriquecedores vínculos sumando hilos nuevos en otros hermanos, laicos y jóvenes con los que el Señor me regale compartir los próximos seis años.

    Por un lado sé que se inicia una etapa nueva y desafiante para toda la Argentina Salesiana, que se trata de impulsar mucho más nuestra comunión y misión, de hacernos más discípulos para ser auténtico misioneros...

    Por el otro sé que hay que ser fiel al camino recorrido, a los tiempos de los hermanos y a lo que ya vienen trabajando equipos y consejos en este proceso de rediseño.

    Por un lado siento que me va a costar el desarraigo de mi Inspectoría...

    Por el otro agradezco la posibilidad de enriquecerme con nuevos rostros y realidades con las que seguir empujando estos sueños de hacer vivo el carisma de Don Bosco.

En fin, como diría Mamerto, me siento como ese arriero que va en su caballo acompañado por dos perritos: uno siempre adelante, corriendo, ladrando, adelantándose en el camino. Ese se llama "Ansiedad". El otro va por detrás, caminando despacito, cuidando y repasando la huella que se va haciendo. Su nombre es "Melancolía". En esta sana y enriquecedora tensión me encuentro... Quería compartírselas de corazón.

Así voy caminando… poco a poco me iré adentrando en este camino de animación: gracias a Dios cuento con seis meses para hacer un proceso tranquilo. Confío mucho en lo que ya están haciendo los Inspectores y Consejos de Argentina, aunque sé que ahora comienza a caminar con mayor intensidad este proceso. En estos meses continuaré al servicio de la Formación en el Prenoviciado de Casa Emaús mientras, de a poco, iré metiendo más las manos en la masa... los pies en el barro.

A mis hermanos de la Patagonia Norte les digo ¡¡Mil Gracias!! No saben todo lo que le debo a esta rica Inspectoría. Se me cruzan un montón de rostros y nombres, la lista es muy grande: consagrados, jóvenes, laicos... Siento que en cada uno de ellos he nutrido mi deseo de vivir lo más coherente y apasionadamente posible el carisma salesiano. A todos ¡¡Gracias!! de nuevo... y será hasta la vuelta.

Me confío a sus oraciones... ¡de corazón las necesito! Recen por este hermano -sacado de detrás de las ovejas y coirones patagónicos- que quiere vivir este servicio desde la clave del misterio pascual. Que pueda dar una mano que ayude a empujar esos sueños que revitalicen el hermoso carisma que Dios nos regaló en nuestro Padre Don Bosco.

¡¡Los abrazo en Don Bosco y la Auxiliadora!!

Con mucho cariño…

P. Manuel Cayo, SDB

[carta publicada en http://www.dbp.org.ar]